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jueves 17 de diciembre de 2009

Capítulo 68 [Parte I] Incontrolable






Sophie se prepara para ir a desayunar con Bill.

Me levanté y me di una ducha rápida. Elegí un atuendo sencillo, pues, si íbamos a ir de compras caminaríamos por varios lugares, me puse unos jeans claro, una playera, tenis, me sentía cómoda y fresca. Dejé mi cabello suelto, tomé un bolso que hiciera juego, lentes, un gorro, y estaba lista.

Cuando tomé el ascensor me sorprendí al ver a Bill dentro. Su atuendo era similar al mío: Jeans, tenis y playera. Tampoco se había preocupado por el maquillaje, ni el peinado.

-Vaya- le dije sorprendida y sintiendo súbitamente muchas cosas adentro que me hicieron sonreír. Eso a lo que en mis tiempos de adolescente les llamábamos "mariposas en el estómago".

-Ah, creo que llegué a buen momento, no quise bajar sin tí.- me dijo él volteando a mirarme de reojo. –Te ves muy bien.

-Tú también- le dije aun sonriendo entrando al elevador y dejando que las puertas se cerraran para ir a la planta baja. –Creo que el atuendo de ir de compras nos va bien.- bromee.

-La verdad es que a ti te va mejor que a mí- me dijo riendo. –Yo siento que luzco como un desaliñado vagabundo, sólo me falta la barba y listo.

-Qué dices- le dije riendo. –Todo se te ve bien Bill, créeme. Aunque puedo darme cuenta de que prefieres estar arreglado ¿no es cierto?

-No tanto, cómo a ti.-Repuso. –Es una parte del trabajo a la que te acostumbras porque no es tan mala.

-Tienes razón- concedí mientras salíamos del elevador. -También me gusta la ropa.

Nos sonreímos y luego entramos al restaurante del hotel. Una vez que nos dieron una mesa, ambos al mismo tiempo nos quitamos los lentes de nuestras playeras y los dejamos sobre la mesa. Por alguna razón, aquello no me pareció extraño, entre el y yo desde ayer habíamos estado haciendo las mismas cosas al mismo tiempo: Hablar, reír, movernos. Cosas a las que “estábamos acostumbrados” por nuestros hermanos.
Ordenamos algo ligero, y seguimos conversando.

Bill.
-¿Y qué lugar de todos en los que has estado te ha gustado más?-le pregunté intentando encontrar un tema de conversación.

-Hmm, me gustan las islas- respondió. –Pero si hablamos de ciudades, me gusta mucho la mía, Inglaterra es un bonito lugar para vivir.

-Hemos estado en Francia, y pasado por Londres pero sólo rápidamente.- le dije. –Pero también me pareció un bonito lugar. Tom y yo amamos las islas también- sonreí animado. –Son los lugares perfectos para alejarte del mundo.

-Eso mismo pienso- me dijo. –Son relajantes, puedes sentirte completamente libre ahí, la tranquilidad se…

-Respira en el ambiente- terminé su frase y ella asintió sonriendo, me encantaba su sonrisa. Creo que podría quedarme ahí viéndola largo rato sin decir nada, sólo admirando su bella sonrisa.

-Y…- me aclaré la voz. -¿te gustan los animales?

-¡Me encantan!-me dijo animada. -¿has visto a Chablis? ¡Oh es adorable!

Me reí enternecido de verla así. –Tom se la regaló a Ambry- le dije. –Yo escogí sus accesorios.- Agregué- Y ese mismo día nos hicimos del nuestro también.

-¿De verdad?- Sus ojos se iluminaron. –Nosotras cuando éramos pequeñas teníamos tres.

-¿Tres?- repuse. –Excelente, nosotros teníamos uno, y un gato.

-Son increíbles- me dijo. -¿cómo se llamaban?

-Aún se llaman, Scotty nuestro perro, y Kasimir el gato, están con nuestra madre ahora. Tuvimos que dejarlos cuando iniciamos con Tokio Hotel. Y nuestro otro perro, tiene muchos nombres- recordé por los que lo llamaban. –Tom y yo le llamamos Scottex, pero en el estudio le dicen Rucanor y también Puma.

-Oh, igual que a Chablis ¿no?- me dijo riendo. –Es Cherry también.

-Así es.

-Los de nosotras eran 2 perros y una perra. Pero todos murieron de viejos, antes incluso que nuestros padres. Los enterramos en nuestro jardín cuando Ambry y yo teníamos 15.

-Lo siento- me excusé.

-Está bien, tuvieron una buena vida- me dijo sonriendo. – ¿Y Scottex con quién se quedó ahora?

-Lo está cuidando un buen amigo nuestro, su nombre es Andreas.

-Ya veo, seguro los estará extrañando demasiado.

-Yo también lo extraño- le dije. –Regularmente es la única compañía que tenemos Tom y yo en casa. El se sube a dormir conmigo a la cama, lo paseamos de vez en cuando, no podemos salir mucho.

-Me imagino, ¿pero tiene lugar para correr?

-Sí, en el estudio, el jardín es grande, así que él y Chablis se dan espacio para correr.

-Ya veo- tomó un sorbo de su café igual que yo. –Y bueno Bill, dime ¿Qué hacen ustedes aquí?

-Bueno, trabajamos- le dije riendo. –Tenemos un próximo álbum en puerta, será lanzado en unos pocos meses y venimos aquí a grabar algunas canciones.

-Suena interesante, cuéntame más- me pidió.

Y yo me solté a hablar y hablar sobre música, teníamos gustos parecidos, nos gustaban las cosas suaves, nada muy pesado. Le conté sobre los chicos de la banda, de Hagen, Gustav y nuestra larga amistad de tantos años. Luego hablé un poco de CNC y lo que estábamos haciendo con ellos. Un poco de nuestros éxitos pasados, y hasta tarareamos juntos Monsoon.

-¡Sí, sí!- me dijo riendo, tarareando con su voz angelical. –Sonó mucho tiempo, ¿no es cierto? No tenía ni idea, de quién era esa canción.

-Sí, creo que no tenemos tanto éxito como quisiéramos en Reino Unido.- le dije riendo.

-Supongo que de haberlos conocido me hubiera vuelto una fan loca- me contestó riendo. –Su música es mi tipo.- terminó mientras nos levantábamos.

Habían pasado ya casi dos horas y media de estar platicando con ella, me sentía muy a gusto, sentía que podíamos hablar de todo, sin restringir nada. Y reír por ello, incluso de nosotros mismos. Ahora Íbamos por Tom.

-Y ¿tienes novio Sophie?-le pregunté repentinamente. Tanto que me sorprendió a mí la soltura con lo que lo dije, pero ésta vez no me sentí avergonzado.

-No- repuso tranquilamente suspirando. -¿Y tú, tienes una novia?

-No- respondí y por primera vez después de que miles de personas me hicieran esa pregunta me sentí feliz de decir que no.

En el elevador ya solo se escuchaba la música de ambientación, y pese a eso no me parecía un momento incómodo. Los dos nos balanceábamos ligeramente en nuestras puntas y sonreímos. Al sonar la campanilla salimos, parecía como si el silencio hablara entre nosotros. Abrí la puerta de nuestra habitación y la invité a pasar.

-¿Listos?- Tom salió del mini bar y al vernos sonrió.

-Sí- respondimos al unísono.

-Muy bien, ya nos esperan abajo con la camioneta- dijo sin darnos tiempo a pasar y saliendo. Lo seguimos mientras el muy animado ya comenzaba a hablarnos sobre cómo sería todo por la noche.



-Me dirijo al estudio- decía Ambry al teléfono caminando por la recepción del hotel con Chablis en brazos, dirigiéndose al estacionamiento.

-¿puedo verte ahí?- Ethan estaba dando vueltas en su habitación, y al mismo tiempo intentaba arreglarse su cabello que se había vuelto muy rebelde.

-No es necesario, solo voy a hablar con Joseph y Martin, para decirles que Tom y Bill están aquí, y darles la noticia de que serás el nuevo vocalista, para que mañana se enlacen con Roth, Patrick y David.

-Vamos- insistió Logan. –Te invito a comer.- Ambrosine salió al estacionamiento, y se topo con Tom, Bill y Sophie ahí.

-Vale- dijo mientras ellos la miraban venir. Bill y Sophie sonrientes, Tom también, pero más tímido. –Te veo en un rato- le dijo y colgó. Del otro lado Ethan hizo una señal de triunfo, no supo cómo logró convencerla tan rápido pero se alegraba.

-¡Chablis!- Bill se acercó a tomar a la eufórica perrita que movía la cola sin parar. –Buen día Ambry- le dijo saludándola. Y luego de mirarse los dos, rieron. Bill y Sophie llevaban un gorro de color negro, y Tom y Ambry uno de color blanco.

-Parece que nos pusimos de acuerdo- le dijo y ella sonrió un poco forzada.

-Sí- les dijo mientras se acercaba al Aston Martin y dejaba su bolso en el asiento. Había una camioneta estacionada justo de frente al auto.

-Iremos de compras, ¿no vienes?-le preguntó Sophie al cabo de un segundo al verla dejar su bolso.

-No, tengo un par de cosas que hacer- le dijo. Apenas y miró a Tom únicamente para dirigirle un cortés saludo de buenos días.

Éste aunque un poco dolido por el rechazo lo contestó. Después de todo eso no sería más que el principio del camino para re conquistarla.

-Lindo auto- le dijo mientras la veía subir.

-Es de Ethan- respondió Ambry bajándose los lentes de sol. –Me lo ha “prestado”.

De Ethan, repitió Tom en su mente hastiado. No podía evitar sentirse celoso.

-Puedes devolvérselo cuando quieras, si quieres podemos ir a rentar alguno…

-No- le contestó Ambry con una cortes sonrisa. Parecía que ambos se habían olvidado de que Sophie y Bill estaban presentes y ahora ellos fingían demencia riéndose de las gracias de Chablis. –No es necesario, pero gracias- terminó.

Tom estaba muriéndose por preguntarle a donde se dirigía, pero supuso que no sería muy astuto de su parte.

-Bueno, entonces, nos veremos en un rato.- le dijo éste haciendo un descomunal esfuerzo.

-Claro- concedió Ambry, Sophie se acercó al auto con Chablis entre los brazos, y la pequeña brincó de inmediato al lado de su dueña

-Sí quieres, puedo acompañarte…- insinuó aunque de ante mano conocía la respuesta.

-No, no es necesario- repuso Ambrosine encendiendo el auto. –Pásenla bien- terminó.

Sophie asintió lentamente y se acercó a donde Bill la esperaba abriendo la puerta de la camioneta para que entrara, así lo hizo, mientras él se despedía con la mano de Ambry, igual que Tom, que subió después de él. En cuanto la camioneta arrancó Ambry pudo salir del estacionamiento, y una vez en la avenida, ambos autos tomaron direcciones distintas.

...

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martes 15 de diciembre de 2009

Capítulo 67 -Simpatía-






Bill y Tom en su habitación, sostienen una conversación después del desayuno con las gemelas Berry.
Bill.
-¿Iban a…?- me preguntó Tom una vez que estuvimos a solas en nuestra habitación, Sophie había preferido subir a la suya.

-No- le contesté. –Bueno…- Me quedé callado pensando. ¿Cómo hubiera sido? Sentí cosquillas en el estómago y sonreí.

-Agh, no soporto verte así- se quejó Tom divertido. –Por cierto…- Se acercó y se sentó junto a mí.

-Ese Hamilton, está detrás de Ambrosine ¿No te lo dije? ¡Era imposible que fallara!

-¿Cómo sabes eso?-le preguntó Bill de inmediato. –Seguro son solo alucinaciones…

-Por favor Bill, esa sonrisa estúpida que traía cuando llegó a interrumpir mi platica con ella, más el ramo de flores, ¡más que obvio! Además, quedamos en jugar limpio. ¿Qué te dice eso? Por supuesto no hablábamos de las carreras…

-Vale.

-¿Qué?- rezongó Tom.

-Sí, me equivoqué, tú tenías razón. ¿Ahora qué vas a hacer?

-Es definitivo, eres más agradable cuando estas enamorado- me dijo riendo, y yo también reí, me gustaba estar así. –No sé, voy a luchar.

-Buena decisión, pero sin cosas…

-Estúpidas de por medio, ¿por quién me tomas Kaulitz?- completó Tom mi frase.



Sophie dudo varias veces antes de salir por fin de su recámara, y dudó otras tres para tocar a la puerta de su hermana. Quién se limitó a solo abrir la puerta, pues sabía de ante mano ya, de quién se trataba su visita.

-¿Puedo pasar?-le preguntó Sophie al ver que se alejaba.

-Sí- contesto Ambrosine mientras se dejaba caer suavemente en la sala.

-Lo siento- se excusó Sophie de inmediato, Ambry tenía junto a ella a Chablis, y la acariciaba mirando al mismo tiempo hacia el infinito.

-Siéntate- le pidió y su hermana lo hizo de inmediato. -¿De qué quieres hablar?

-De…- Sophie lo dudo un momento, a ella también le dolía.

-¿lo ves?- le preguntó Ambrosine. –No tenemos porque hablar de ello.

Sophie no sabía por que, pero ahora que la tenía de frente, tampoco quería hablarlo, de pronto sintió como si le faltara valor para enfrentarlo, y quería salir huyendo de la mirada de su hermana, profundamente triste y desolada. Se quedaron en silencio mirándose.

-La próxima vez, que quieras entrometerte aquí dentro- le dijo al cabo de unos minutos Ambrosine señalándose la cabeza. –Deberías de pedir permiso.

-Lo haría si supiera cómo- espetó Sophie. -Lo hice sin querer.

El silencio las invadió de nuevo, hasta que Sophie lo rompió. –Ahora eres tú la que se entromete- le dijo mirándola. –No me molesta- se apresuró a decir. -¿Ves como es involuntario?
Ambry asintió suavemente, lo recordaba. Sin querer se había “fusionado” un momento en el pesar de Sophie, pero hacerlo, no le ayudo en nada, pues su primera conclusión seguía estando en pié: Hablar de lo que ella “quería” no ayudaría para nada, sólo causaría más daño.

-Habremos de tener cuidado entonces- le dijo una vez plenamente convencida, de que la decisión que estaba tomando acerca de no hablar, era la correcta.

-Bien- le dijo Sophie.

-Ahora quisiera dormir- le hizo saber Ambry. –Ayer no dormí muy bien, deberías hacer lo mismo.

-Sí- Sophie se levantó sin decir nada más. Por el momento, debido a su falta de “coraje” su hermana había ganado el primer round. -¿A qué hora nos iremos mañana?

-¿A que hor…?-repitió Ambry confundida, pero de inmediato comprendió que Tom ya les había hecho
llegar a su hermano (y a la suya, por supuesto) sobre la invitación que Ethan les había extendido. –Es por la noche- respondió sin mucho ánimo. –Por las 10.

-Vale- luego de eso se despidieron de lejos, y cada quién se quedó sola en su habitación.



-Mañana Hamilton va a saber lo que es correr- le decía Tom a Bill mientras se ponía a rebuscar en sus maletas. -¿No viste si empaqué mis guantes negros?

-¡Apenas y empacaste ropa interior!- le dijo Bill poniendo los ojos en blanco.

-¿Vamos mañana de compras?- cuestionó Tom tras fruncir el seño un momento.

-¿Qué?- repuso Bill divertido. -¿Tú, me estás pidiendo A MÍ, que vayamos de compras?

-¿Me acompañas o no?- respondió Tom girando los ojos. –Puedes invitar a Sophie si quieres…- le dijo después con una sonrisa coqueta.

Bill se quedó callado de golpe, Tom había sabido regresarle la jugada muy bien. –Vale se lo diré, la invitaré- respondió. –Pero no porque lo digas tú.

-¡Cómo digas!-le dijo Tom riendo. –Ya sabes que puedes pedirme consejo cuando quiéras…

-No te he pedido ninguno- le dijo Bill a la defensiva. –Deja de molestarme.

-¡Eh!- rió Tom mientras se tocaba la cara, imitando la escena que había interrumpido por la mañana.

-¡Eres ridículo Tom!- le dijo Bill entre risas nerviosas. Tom apretaba los labios y se acercaba a una de sus manos para besarla. -¡Ya basta Kaulitz!- se quejó Bill reprimiendo una carcajada al verlo sacar la lengua y lamberse la palma de la mano.

-“Sí Sophie, yo puedo decirte todo lo que quieras sobre tu hermana” mua mua…

-¡Thomas!- se quejó Bill. –Sigue así y te juro que voy a filmarte, seguro que a Hagen y a Andreas les encantará tener éste material…

-“Sophie, Sophie…”-seguía Tom con tono dulzón y acercándose peligrosamente a su mano, haciendo una pequeña trompita con sus labios, Bill tomó lo que encontró más cercano, que fue su maleta de maquillaje y se la aventó a su hermano, quién haciendo gala de sus buenos reflejos la detuvo rápidamente, luego los dos se soltaron a reír sin control.

-Llamaré a su habitación- le dijo Bill al cabo de varios minutos y respirando con dificultad.
Tom asintió mientras seguía desempacando.

Entró a su recámara, y se dejó caer en la cama. Llamó a la recepción para preguntar el número, pero aprovechó para que enlazaran la llamada al mismo tiempo.

-¿Hola?-contestó la dulce voz de Sophie.

-Eh… ah…- tartamudeó Bill.

-¿Hola?-repitió Sophie. -¿Quién habla?

-Bill- dijo éste rápidamente. –Lo siento es que… la línea, no te escuchaba- cerró los ojos y se pegó en la frente, por la torpeza que estaba demostrando.

-Ah, Bill- repitió Sophie sonriendo del otro lado del teléfono. -¿Qué sucede?

-Quería preguntarte…- le dijo dudoso. –Es que mañana, con lo de los autos, y las carreras, y Tom me dijo… quiero decir, estaba pensando en sí… ya sabes es que Ambry y…- mierda Bill, tranquilízate. Se dijo tras golpearse de nuevo en la frente, nunca pensó que sería tan difícil sólo invitar a Sophie a ir de compras. Ella esperaba con una sonrisa boba en el rostro a que Bill pudiera expresarse.

-Iremos de compras- le dijo después de destrabarse y dando un largo respiro de alivio –Me preguntaba si te gustaría ir.

-¡Oh!-repuso Sophie animada. –Sí, claro, será genial. ¿A qué hora?- le preguntó.

-Ehm…- Bill miró a todos lados intentando encontrar a Tom.

-¿Podemos desayunar juntos mañana?- le preguntó Sophie al teléfono. Ella se quedó perpleja un segundo, no supo cómo salió tan repentinamente su invitación para Bill, un ligero rubor le iluminó las mejillas y se alegró de que él no estuviera presente físicamente, para verla sonrojarse así.

-¿Desay...?- preguntó Bill sintiendo muchas cosas adentro. –Yo… ¿tú y yo…? Quiero decir sí- se apresuró a decir. –Sí.

-Genial- sonrió Sophie del otro lado del teléfono negando ligeramente con la cabeza y sonriendo. -¿Quedamos a las 9?

-Sí, es perfecto.

-Excelente, entonces, podemos desayunar y luego vamos de compras.- Bill adoró que Sophie fuera tan astuta para hacer planes, y sonrió aliviado tras decir “sí.” Luego colgaron.

Se quedó un momento en su cama, mirando el teléfono en su mano y sintiendo su corazón latir con fuerza sobre su pecho, como si quisiera salirse, luego se levantó; se encontraba realmente contento.

-Mañana desayunas solo por tus payasadas- le dijo a su hermano en cuanto salió y se metió a la alcoba de él, toda su ropa estaba tirada sobre la cama, pero aún así Bill se dejó caer en ella.

-¡Terminarás desayunando conmigo de todas formas!- lo retó Tom.

-¿Apostamos?-le preguntó Bill riendo.

-¿Con quién desayunarás?- le preguntó Tom alzando una ceja prendiendo el televisor.

-Con Sophie- le dijo orgulloso su hermano.

-Seguro ella te invito- se burló Tom, y de inmediato Bill también rio.

-Cállate- le dijo aventándole la ropa.

-¡Lo sabía!- Tom se burló con más ganas. –Vale vale, de todas formas no quería ir al comedor mañana, pediré el room service.

-Bueno, entonces cuando terminemos el desayuno nos vamos de compras.-aclaró Bill y regresó a su habitación. –Ya voy a dormirme.

-Que tengas sueños…

-Callate- atajó Bill a su hermano con una sonrisa y cerró su puerta, dejando a Tom gritando del otro lado la frase completa y seguramente haciendo otra escenita.

Tom se encontraba realmente feliz por Bill, podía sentir claramente como el humor de su hermano había cambiado y eso lo animaba. Por otro lado, también estaba eufórico, mañana predecía ser un buen día...

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domingo 13 de diciembre de 2009

Capítulo 66 -Así que dime...-




Bill y Sophie, conversando aún en el restaurante del Hotel.

-Sí… y llevamos de conocernos unos 6 meses, pero a Ambry y a Anny la conocimos desde antes de saber que trabajaríamos juntos, en un club, tengo que decirlo: A Ambry le gusta divertirse.-Le dije sonriendo mientras ella me miraba expectante, con sus ojos brillantes y al parecer contentos de saber de su hermana.

-Siempre le ha gustado la buena diversión- me dijo con ojos de ensueño. -¿Es una buena persona no es cierto?

-¿Por qué no lo sería?- le pregunté alzando una ceja.

-Sólo pregunto, hemos tenido una vida difícil.-Me dijo bajando la mirada. –Más ella que yo.

Iba a preguntar el por qué, pero me arrepentí. No quise inmiscuirme en ello porque suponía que a muchas de esas cosas se debía que su relación no fuera precisamente buena y eso bajaba su ánimo de manera alarmante, justo ahora verla en un estado parecido sería como la muerte para mí.
Desde el primer momento en que la vi sentí muchos impulsos que nunca antes había experimentado, quería protegerla, quería tenerla muy cerca de mí y evitar a toda costa que algo la lastimara, o le doliera. Se quedó en silencio un segundo, y luego volteó a mirarme de nuevo.

-Háblame de ti Bill- me pidió.

-¿de mí?- repetí un poco nervioso.

-Sí, te he atacado a preguntas sobre Ambry, y no sé prácticamente nada de ti.

-Bueno, es que… creo que no hay muchas cosas que contar.- Le dije suspirando. –Tenemos una banda, soy el vocalista, viajamos, nos divertimos, tenemos fans maravillosos alrededor del mundo, muy satisfactorio.

-No lo dudo- me dijo sonriendo. –Pero, eso es muy simple de adivinar. Cuéntame de ti.-insistió.

¿De mí? Me pregunté por tercera vez, ¿qué podía decirle? ¿Que pese a todo lo que tenía, nunca estaba satisfecho,y nunca estaba… felíz.?

-Me pareces una persona maravillosa- me dijo de pronto posando su suave mano en mi pómulo. ¿Qué fue eso? Me pregunté nervioso, sentirla tan cerca era cómo pensar que nada malo podía pasarme, que lo tenía todo.

-Yo… gracias- le dije nervioso subiendo mi mano y reencontrándome con la de ella. Me sonrió sin quitarla, y yo acariciaba la superficie de su delgada mano. –Tú… eres perfecta.- Le dije con tono de ensueño, pues acababa de dejar la realidad un momento y todo se había reducido a ella y yo.

Se quedó mirándome fijamente, y yo a ella. Estaba deseando que ese momento no acabara nunca, quedarme así por siempre, sentía como si estuviera volando en sus ojos, que me recordaban al cielo, sentía ese fuego abrazador en el corazón que antes muchos me habían descrito, el que había estado deseando experimentar desde hace muchos años, y ahora, eso estaba sucediendo...

Sophie.

No podía quitarle la mirada de su rostro, de alguna manera me recordaba a mí.
A pesar de que no me decía algo concreto de él, sentía como si lo conociera de mucho tiempo atrás, algo había en Bill que me hacía confiar, y sentirme segura cuando no lo estaba, o ponerme de mejor humor. Era algo diferente, algo especial.

Escrutaba su rostro, intentando encontrar algo que me dijera, que no era real.
No había notado lo atractivo que era, o eran. Ambos gemelos.
Pero Bill... en él había algo único que no podía describir del todo y que me llamaba, algo que aunque no lo noté, me atrajo desde el primer momento que lo miré a los ojos…

-Creo que Ambry se encuent…- Bill y yo volteamos rápidamente a ver a su hermano, que se quedó callado de golpe y se tocó el pecho. Luego miró a Bill, y entonces, ambos nos cohibimos un poco, por su puesto nuestras manos se separaron rápidamente como si se tratara de algún “crimen” que acabábamos de cometer.

-Ahm…- dijo sacudiendo la cabeza y quitándose la mano del pecho, pensé que le dolía algo. –Lo siento- se apresuró a decir. –Creo que... mejor iré a…

-No, espera- le pedí de inmediato. -¿Qué te dijo?

-Este…- Miró a Bill quién con una cabezada suave le dijo que prosiguiera, Tom se excusó con la mirada, comprendió que había interrumpido un buen momento. Un buen momento, me repetí y sonreí nerviosa mirando de reojo a Bill que ahora lucía extraño, entre feliz y ausente.

-Dinos- insistí.

-Esta bien- contestó. –Sí, eso, se encuentra bien. También acabo de conocer a uno de sus amigos, ahora compañero nuestro- le dijo a su hermano. –Ethan, el tipo que nos presentó, ha firmado el contrato para ser la voz de CNC.

-¿De verdad?- preguntó Bill. –Vaya, me alegra.

-A mí no tanto- contestó su hermano con un gesto divertido en el rostro. –Ah… lo lamento- se excusó al recordar que estaba presente.

-¿Por qué?- me apuré a preguntar. -¿no la trata bien? ¿No es agradable?

-No, si que la trata bien, le traía flores.- me contestó con un gruñido.

-A… ya entiendo- le dije. –Así que el haber engañado a mi hermana te costó un buen rival, ¿huh?- le pregunté. Bill alzó los hombros en señal de disculpa para su hermano.

-Eso debió de haberlo omitido- dijo dirigiéndose a él, poniendo énfasis en el “debió”.

-Te mereces lo que te pasó- le dije frunciendo el ceño.

-Ya sé- me contestó. –Por eso vine aquí, a recuperarla. SIN hacer cosas estúpidas.-Aclaró.

-Te deseo suerte- le dije seriamente. –Pero ten cuidado, ahora tendrás que convencerme también a mí.

-¿Por qué a ti?- me preguntó a la defensiva.

-Porque juro que sí le haces daño otra vez, tu y yo vamos a tener muchos problemas.

-Eso me intimida un poco…- me dijo. –Pero lo comprendo.- agregó sonriendo. –Si alguien quisiera a mi hermano…- insinuó mirando hacía el cielo. –También querría estar seguro de que nadie le haría daño y… también tendría problemas conmigo si se la hiciera pasar mal.

-Tom- lo calló Bill entre risas.

-Me alegra que nos entendamos- le dije. Implícitamente comprendía la indirecta, pero antes de hacer o “permitirme” sentir algo, tenía que arreglar las cosas con mi hermana.

-Bueno… sólo venía a decirles que mañana, y por invitación de Ethan- su nombre lo dijo con un poco de hostilidad. –Iremos a un drag raicing, creo que Ambry se la ha estado pasando bien.

-Eso será increíble- dije emocionada. -¿Dijo que también podía ir?

-Pues en realidad no quería que ninguno fuera- me contestó cortésmente. –Pero Hamilton insistió, así que a quién yo invite, puede ir.

-Me estás cayendo mejor- le dije riendo. -¿Va a correr?

-Ethan y yo vamos a correr- me corrigió.

-¿Qué?-intervino Bill. –Estás loco Thomas no lo has hecho antes…

-Claro que sí, ¿quiéres que te recuerde a cuanto acelera mi auto? Y lo bien que conduzco además, todo está de mi parte, así que eso haré, y pretendo que sea un punto para mí y no para él. Ustedes dos pueden observar.-nos dijo sonriendo.

-Sí, yo no corro- dijimos Bill y yo al mismo tiempo y sonreímos.

-Muy bien, entonces pueden estar de mi lado.-Hizo una pausa. –Luego cuando me toque correr con ella… Sophie puede estar del lado de su hermana y tú del mío.- Nos dijo señalándonos a cada uno.

-No le vas a ganar a Ambry- dijeron de nuevo al unísono, ésta vez ya no se miraron, al parecer se acostumbraron en dos segundos a pensar y decir lo mismo.

...

-Quién sabe, ojalá que me den un buen auto.-Dijo él alzando los hombros. –Por el momento lo único que le interesaba a Tom era una cosa: Ganarle a Ethan a como de lugar.





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jueves 10 de diciembre de 2009

Capítulo 65 -Extrañándote en la eternidad-




Ambrosine estaba en su habitación, fumándose un cigarrillo en la terraza.
Se tocaba la frente con sus dedos temblorosos,  estaba tan enfadada, ¿por qué Sophie tenía que abordar esos temas y no sólo olvidarlos? ¿Por qué solo se empeñaba en ponerle las cosas más difíciles…?

Negó con la cabeza con tristeza, intentando reponerse de la recién discusión, no era su hit ver a su hermana y pelearse con tan solo 12 horas de haberse encontrado, por otro lado el hecho de que no fuera en privado sino con los gemelos presentes lo hacía todo aún más tedioso de lo que ya era.

Estaba sorprendida y confundida, había mentido y aparte había sido grosera con Bill.

Claro que existía una conexión, pero esa la habían ido “perdiendo” con el tiempo, o más bien… se había quedado “hibernando” porque de la nada de pronto había resucitado en pleno desayuno, y Ambrosine pudo sentir a la perfección a Sophie inmiscuirse en su mente y cómo de pronto su tristeza se había partido en dos, su hermana se había enterado sin querer de un poco sobre ella y Tom, otro tema que no querría tocar.

Tomó el teléfono de su habitación, tras apagar el tabaco y tomar a Chablis entre sus brazos, se sentó en su cama y marcó un número.

-¿Hola?- le contestó una voz que de inmediato la hizo sentirse mejor.

-Anny- dijo con una sonrisa en el rostro.

-¡Ambry! ¡Hasta que te dignas a llamar! ¡No sabes cuánto te he extrañado!- Escuchó cómo se levantaba de donde estuviera y sus pasos de pies descalzos caminar por el suelo.

-¿Qué hora es?-le preguntó. -¿Estabas en la cama?

-Son casi las 8 de la noche- le contestó esta pícaramente dirigiéndose a la cocina.

-Aha… y… ¿te acuestas más temprano o…?

-Tengo una visita- repuso Anny al otro lado del teléfono mientras un chico rubio se le acercaba y la envolvía entre sus brazos para besarle la frente.

-¿En serio?- le preguntó Ambry animada. -¿Quién es el afortunado que se ésta tirando a mi amiga?-le preguntó y soltó una risa divertida.

-Cállate, no te interesa- le contestó Anny riendo. Ambry podía escuchar a la perfección la respiración de su compañero al teléfono tras varios juegos que se traerían entre ellos. –No, la verdad es que sí te interesa, de hecho… muero por verte porque tenemos que hablar.

-Díselo, anda- Ambry escuchó una voz varonil que le parecía conocida pero no daba de quién se trataba.

-¿Qué se traen ustedes dos?- le preguntó riendo.

-Cuando nos veamos te lo diré- le dijo Anny contundente.

-Bien, yo también tengo que hablar contigo- La pelirroja cambió su tono a uno más bien desolado. –De hecho tengo que contarte muchas cosas.

-¿Han llegado ya?- le preguntó Anny. Refiriéndose a los gemelos Kaulitz.

-Sí, ya están aquí- repuso la otra asintiendo. –Sólo te perdono que no me lo hayas dicho porque creo que te enfadarás cuando te cuente lo que me acontece aquí.

-¿pues qué hiciste?-se apresuró a preguntar su amiga desconcertada.

-Ya hablaremos, sólo quería saber cómo te encontrabas, pero sea quién sea tu amigo veo que todo va bien.

-Excelentemente- la corrigió Anny. Ambrosine sonrió, tenía mucho tiempo que no escuchaba así de animada a su amiga. De pronto tocaron la puerta de su habitación y caminó hacía ella para abrir la puerta mientras se despedía de Anny.

-Tengo que irme querida, hablaremos pronto.

-¡Saludos a ambos barbajanes Kaulitz!- la risa del chico se escuchó al teléfono.

-¿Es Andreas?- preguntó Ambrosine sorprendida, pues el chico era bastante específico para dirigirse a los gemelos, al mismo tiempo abrió la puerta para encontrarse de frente a Tom.

-¿Andreas?- le preguntó éste alzando una ceja.Y tomando a Chablis que ya saltaba hasta sus rodillas.

-¿Ese es Tom?-preguntó Anny en el teléfono.

-Ah…- dijo Ambry confundida mientras Tom aprovechaba el momento y se metía a la habitación, ella le dio la espalda rápidamente. –Hablamos pronto- dijo en la bocina

-Suerte- le dijo Anny y tras ello, colgaron el teléfono.

-¿Hablabas con Andreas?-le preguntó Tom que la miraba desde la puerta ahora cerrada y bajaba a Chablis, qué de inmediato fue a tomar asiento al sillón mas cercano, sintiendo el estrés de su dueña.

-No, hablaba con Anny- le respondió Ambrosine fríamente. -¿qué necesitas?

-Vaya…- resopló Tom. –Andreas no pierde el tiempo- comentó en un fallido intento de ser divertido. La pelirroja se mantuvo seria y repitió. -¿Qué necesitas?

-Sólo quería saber si estabas bien- repuso Tom olvidándose de los NO cómicos comentarios.

-Me encuentro bien.- repuso ella tranquilamente. Su “conversación” era extraña, pues ambos se dirigían el uno al otro desde una distancia enorme de unos tres metros entre cada uno. –No sabía que vendrían, no me avisó nadie.

-Ah, es que…- le dijo Tom dudoso. –Cómo allá las cosas van un poco lentas Patrick decidió que ayudaríamos más aquí, además, dentro de unos días ellos vendrán para acá junto con CNC, Hagen y Wolfgang, los meetings comienzan ya, todas esas cosas de prensa y producción, se supone que el nuevo disco ya tiene que estar listo en un mes y medio más, pero los shoots y algunos eventos ya están comenzando.- concluyó y se quedó en silencio mirándola.

Extrañaba tanto la sensación de tenerla cerca, de sus labios con los suyos, sus risas espontáneas y sus “salidas” a desayunar, comer o cenar…

Ambry no quería verlo, en verdad la había herido, incluso tal vez más de lo que ella por si sola imaginaba, o alcanzaba a comprender, y es que dentro de ella todo estaba tan mezclado, tenía un duelo no superado, por el que sufría constantemente sin poder expresarlo, un corazón roto, un encuentro inesperado, a veces le parecía que eran tantas cosas que no podía más con ellas…

-Quisiera estar sola- pidió tras un largo silencio.

-Yo… realmente yo…- tartamudeó Tom, y Ambry predijo el momento que estaba intentando evitar.
–Ambrosine, en verdad no te imaginas por lo que he pasado éste tiempo.-Ella lo miró duramente, sin poder decir algo. Y Tom intentaba tomar valor para decirlo todo –Sólo no quiero perderte, mi corazón está tan roto cómo el tuyo, y me siento mal, muy mal porque también soy el causante de ello, te necesito conmigo.-Le pidió acercándose con pasos precipitados pero sin llegar a estar tan cerca de ella, las voces de Sophie y Bill resonaban en su cabeza “No hagas nada estúpido” No lo haré, no lo haré. Se dijo intentando mantenerse lo más posible.

Ambry se quedó mirándolo inexpresiva, tal vez quería decirle lo mismo, que lo extrañaba, pero ésta vez no sólo se trataba de orgullo, sino de muchas cosas más: Su corazón estaba roto, sí, pero no sólo por causa de Tom.

-No voy a mentir más Ambry, no quiero hacerlo.- le dijo con tono suplicante. –Vine aquí porque ya no aguantaba un día más sin ti, y estoy dispuesto y decidido a hacer lo que sea necesario, hasta lo imposible porque me des otra oportunidad, quiero hacer las cosas bien, quiero comenzar de nuev…- Sus palabras se vieron interrumpidas cuando tocaron a la puerta, Ambry salió del ensueño en el que se encontraba hundida y letargo al mismo tiempo, pese a que Tom decía cosas sinceras, aún así, le dolían. Tom abrió la puerta un poco enfadado por la interrupción, y con quién se encontró no ayudó en absoluto a animarlo.

-Te traje est…- Ethan estaba en la puerta y recitaba la frase extendiendo un ramo de tulipanes, luego vio qué a quién se los ofrecía no era Ambry sino a aquel chico que no conocía pero que le parecía familiar, luego la vio a ella, su expresión le pareció extraña: Estresada, triste.

Bajó el ramo cohibido.

.Tom.

Buena entrada, pensé mirándolo con cara de pocos amigos, primero al ramo y luego a él.

-Lo siento, no sabía que tenías compañía.-Se excusó y me dedicó una mirada fugaz. Éste es Logan me dije sin más haciendo una sonrisa forzada.

-No te apures- le dijo Ambry y se acercó a él, el saludo fue extraño, ella se dirigió a sus mejillas pero él… dudó. ¿Qué demonios fue eso? Pensé reaccionando de inmediato, sintiendo mis celos enfermizos subir lentamente desde mi estómago hasta la cabeza. Al final el beso Ambry se lo había plantado en la mejilla dejándolo un poco apenado.

-Ethan, éste es Tom, el guitarrista de Tokio Hotel- nos presentó Ambry, quién no le dio importancia al “incidente”. Me tendió una mano la cual apreté con afán de hacerle daño, él lo notó y sentí claramente como me regresó el “buen” apretón, aunque de su lado no me pareció agresivo. –Tom, es Ethan Hamilton, el nuevo vocalista y guitarrista de CNC.

-¿Qué?- pregunté con una risa irónica en la voz, eso definitivamente me había tomado por sorpresa y no me dio tiempo para sólo pensarlo sin expresarlo.

-Apenas firmó el contrato ayer, pero ya es oficial- aclaró ella.

-¿Cómo le dices que no a ésta chica?- me preguntó soltándome la mano y mirándola. No voy a hacer nada estúpido, no voy a hacer nada estúpido, me dije cerrando los ojos y asintiendo con dificultad dándole la razón.
Luego le dio el ramo de flores que Ambry agradeció con una sonrisa.

-También viene su hermano, el vocalista de TH- le dijo Ambry. –Pero yo creo que a él mejor te lo presentaré el lunes.

-Muy bien- le dijo éste animado. No me agradaba para nada, en cierta manera me recordaba mucho a como Ambry y Bill se hablaban pero en éste tipo había algo distinto, algo que no me gustaba.

–Creo que debo irme- dijo al cabo de mirarla y sonreír.

-Sí, Tom también ya se iba- le contestó Ambry mirándome a mí. Bueno, por lo menos no se queda sola con ése; pensé para mis adentros asintiendo.

-¿No irás hoy?- le preguntó Logan.

-No lo creo- repuso ella. ¿De qué hablaban? –Verás, mi hermana ha venido también a visitarme, entónces…

-¿Tienes una hermana?- le preguntó este sorprendido.

-Sí, su nombre es Sophie, pero cómo te decía, creo que no iré ya.

-Pero si… sería increíble, es más.- propuso mirándome de reojo. -¿por qué no invitas a Tom y a…

-Bill- le dije a Logan sin pensarlo al saber que se refería a mi hermano.

-Aha, a Tom, Bill y tu hermana.

-No creo que sea muy prudente además…

-Oh vamos- se apuró a contradecirla Logan, se acercó a mí y me puso una mano sobre el hombro.
-¿No te gustan los autos rápidos?

-Claro que sí- le dije de inmediato. Me pesaba aceptarlo pero el tipo era agradable ya en persona, pese a eso, no podía confiar en él, estaba “agradeciéndole” que me pusiera las cosas menos difíciles y me “ayudara” sin querer, a hacer planes con ella, que era realmente quién me interesaba, no los autos veloces.

-¿Lo ves?- le dijo a Ambry sonriendo.

-Es un Drag Racing Tom- me dijo Ambry con tono aburrido.

-Ah, entonces está claro que Bill solo mirará.- le dije sonriendo. –Que mire mientras yo corro.

-¿Corres?-me pregunto Logan sorprendió.

-Claro que sí- le dije con mi mejor tono presuntuoso.

-Tú y yo tendremos que correr entonces, seremos los primeros de la noche, seguro que Mike no tendrá inconveniente en prestarnos un par de Porsche a ti y a mí. ¿qué dices?

-Será un placer ganarte- le dije apretando la mano que me tendía.

-No estoy muy segura si deberían hacerlo- interrumpió Ambrosine. –David va a asesinarte si sabe que…

-Vamos Ambry- se quejó Logan de nuevo. –Tengo que probar que tal me va con él. Después de las barridas que das, tengo el ego muy abajo, me encantará ganarle a éste galancito.- Se rió y su tono burlón me recordó a Charbell.

-Éste galán sólo hará que tu ego se baje más chico bonito- le dije apretando más su mano, era obvio que entre los dos no podría salir nada bueno, el espíritu de competencia había sido encendido en pocos minutos entre él y yo: el “deporte” favorito de los hombres.

-Ya veremos, el mejor que corra con la dama- dijo mirando a Ambry que no lucía en absoluto cómoda.

-Está claro que es lo único que merece- le dije.

Me miró exactamente de la misma forma que yo a él, implícitamente ya estaba expuesto que nuestra competencia realmente no sería por ver quién ganaba una carrera, sino por Ambrosine, y ésta no iba a durar tan poco como las carreras de un drag raicing.

Luego de eso nos despedimos de Ambry y salimos de su habitación dejándola (yo diría) que entre enfadada y confundida. Yo había ido a ver cómo estaba y ahora la dejaba un poco peor de cómo inició, aunque me sentía relativamente bien, porque había podido hablar con ella y mencionarle seriamente a lo que había ido, lo que me desanimaba era que no había respondido, todo gracias a la interrupción de su amiguito, ahora… “colega” mío.

Subimos juntos al elevador, mediamos casi lo mismo, si no hubiese sido yo Tom Kaulitz, tal vez me hubiera incomodado por su aspecto, era atractivo, pero no tanto como yo.

-¿Vas a la planta baja?- le pregunté, me dirigía a la misma.

-Sí- me respondió con una sonrisa.

Los dos íbamos muy callados en el ascensor, hasta que se rompió el silencio, ya estaba ahí, e iba dispuesto a dejarlo todo, cómo ya le había dicho a Ambrosine por ella.

-Una vez corrí con ella- le dije balanceándome en mis tobillos. –No fue precisamente un drag raicing, pero me ganó también.

-Yo la subestimé- me dijo sonriendo como si recordara el momento. –Y me barrió, te lo digo, me hizo tragarme el polvo de la motocicleta.

-¿Corrió con una moto?-le pregunté sorprendido, no sabía que también le gustaban.

-Y que si no- me dijo éste divertido. – El ascensor llegó a nuestro destino y salimos.

-Entonces, Tom- me dijo extendiéndome la mano. –Un placer conocerte, y nos vemos mañana, lleva un pañuelo para las lagrimas.

-Sí, tal vez cargue uno- le dije apretando su mano. –Pero para ti ¿Hamilton? o prefieres ¿Ethan?.- No era que quisiera pasar malos momentos, en absoluto... pero si Ambry le llamaba así, así le llamaría yo también, supe de inmediato que no le gustó mucho la idea pero no dijo nada al respecto, al contrario comprendió muy rápido el punto.

-Ojalá que podamos llevar la fiesta en paz- me dijo al cabo de unos segundos de mirarme directamente a los ojos. Notó que no tenía ni si quiera caso esconder que Ambry le gustaba, y yo por supuesto ésta vez no estaba dispuesto a escondérselo a nadie, tenía ganas de ir detrás de Bill y gritarle que no estaba equivocado sobre Logan.

-Yo creo que va a ser difícil- le dije. –Pero podemos prometer que jugaremos limpio.

-Eso me parece bien- concedió y nos apretamos la mano por segunda vez. Luego de eso nos despedimos definitivamente y abandonamos cualquier esperanza de “amistad” que pudiese darse entre nosotros, pero todo ello, cortésmente.

Yo me sentía terriblemente orgulloso de mí.
No hice nada estúpido, me dije sonriendo caminando hacia el comedor para encontrarme con Sophie y con Bill y hablarles de los planes para el domingo y comenzar a alardear sobre mi anticipada victoria.

...

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martes 8 de diciembre de 2009

Capítulo 64 -Cosas de gemel@s-





¿Qué fué eso? me pregunté angustiado mirándome con Bill, pues ese brusco cambio nos tomó por sorpresa a los dos... [Capt. 63]

-Lo siento- se apuró a excusarse Sophie. Ambry abrió los labios ligeramente pero se quedó callada mirando atónita a su hermana, Yo conocía esa reacción: La manera de describirla era extraña, pero era la…

-Conexión- exclamó Bill sonriendo mirándolas divertido, a lo que ambas respondieron mirándolo “amenazadoramente”-Quiero decir que…- corrigió. –Se parece a cuando Tom y yo…

-Nos… hablamos con…- dije haciendo un ademán con las manos señalando nuestras cabezas, era difícil explicar eso, pero lo intenté para apoyar a mi hermano aunque luciera muy tonto al hacerlo.

-La mente, ya saben- Concluyó Bill con una sonrisa tímida, al parecer intentar explicarlo también le pareció un poco tonto a él, sonreímos, pero ninguna de las gemelas sonreía, al contrario, volvían a mirarse…

-Eso- dijo Ambry lentamente. –Es algo que entre Sophie y yo, no existe- aclaró duramente mirando a Bill, lo que me sorprendió un poco pues, ese tipo de forma de dirigirse a las personas, era más bien la que Ambry adoptaba para mí, con Bill siempre fue más “amable” aquello también lo dejo pasmado a él. Sophie se quedó callada y miró su plato en la mesa.

Eso definitivamente, era algo que no podía comprender. ¿Cómo que no existía? Y ¿qué había sido eso? ¡Eran gemelas! Nosotros también, sabíamos de esas cosas.

-Eso es… genéticamente imposible- le dije intentando tomar el lado cómico del asunto. – Ya saben, aunque no quisieran, no se puede.- Ambrosine me miró de una forma tan agresiva que en verdad me arrepentí de haberlo dicho e intentar ser “gracioso”

-Yo estoy de acuerdo- soltó Sophie de pronto.

¿Ahora qué? ¿Primero quiere matarme con la mirada, y luego me ayuda? Ambry parpadeo lentamente y cerró su mano tomando la servilleta que había puesto precipitadamente en la mesa al responderle a Bill y la bajó de nuevo a sus piernas. ¿Qué había sido eso? No debatió el punto de su hermana, más bien parecía que acababa de aguantarse una buena rabieta.

-Ya… y ahmm- apareció Bill para salvar el momento de lo que predecía un enorme silencio. -¿A qué te dedicas Sophie?- Por debajo de la mesa le pegué a Bill con mi pié, diciéndole que era una buena forma de abordarla. “Cállate Tom, no seas ridículo” sonó en mi mente su voz nerviosa.

-Soy modelo- le contestó. –A eso me dedico desde hace varios años.

-Vaya, genial- le dijo Bill sonriendo. –Conozco a unos cuantos…

Fue el turno de Bill y de Sophie de conversar, buen tema, pues mi hermano era como un libro de moda, ya sabrán, solo con mirarle los atuendos podía uno darse cuenta de su gusto por la buena ropa.

-Ah sí… hace unos meses estuve allá, la gala fue muy…- Decía Sophie animada.

Yo ahora sólo miraba a Ambry, que comía lentamente de su plato igual que yo, sin despegarle la vista a su tenedor, parecía como si no quisiera estar allí, como si estuviera esperando sólo terminar y poder retirarse, ¿es qué la incomodaba tanto? O tal vez… ¿no sólo la incomodaba yo? No lucía precisamente “contenta” al contrario, me parecía que se hallaba confundida, ausente, ¿disgustada? Conmigo, sí, seguramente pero aparte…

-!6 años vaya, eso es demasiado tiempo¡- decía mi hermano sorprendido mirando a Sophie y luego a Ambry que despegó la vista de su plato haciendo que yo dejara de mirarla y pusiera atención a lo que se decían.

-¿seis años?- pregunté mirándolas.

-Ya escuchaste, sin verse 6 años- me dijo Bill sorprendido. ¿Se refería a Ambry y a Sophie?

Por estar embelesado mirando a Ambry me perdí parte de su conversación, pero comprendí que se refería a ellas ¿a quién más sería? -¿Cómo lo lograron?- les preguntó curioso y yo tomé repentinamente más interés en la plática, Sophie miró a Ambry y ella a Sophie, claramente en la expresión de la segunda se podía leer algo cómo “Bien, gracias por mencionarlo”.

-El trabajo, Sophie viaja mucho, el mío como ya sabrán, me pide establecerme en un solo lugar, por lo menos por un tiempo.- nos dijo Ambry. Sophie no lucía convencida con la respuesta pero aún así asintió.

-Antes Ambry modelaba también- dijo tomando un trago de jugo. –Pero ella abandonó cuando tenía 18, y yo a esa edad me metí de lleno, ya saben, los privilegios de la mayoría de edad- Bill y yo suspiramos aliviados, pues no tendríamos que echar de cabeza Anny, que ya nos había confesado esa parte de la historia de Ambry. Lo que era sorpresivo era que no hubiese mencionado nunca a Sophie.

-Vaya, no sabía eso- dije dirigiéndome a Ambry que ni si quiera se molestó en mirarme pero respondió:

-Cosas del pasado sin importancia.

¿Sin importancia? Me pregunté alzando las cejas, eso no lo podía creer ni ella misma, era muy extraño, pues parecía que cada cosa a la que Ambry le restaba importancia, Sophie se la daba con más ahínco…

-Fue una época muy divertida- dijo sonriéndonos. –Íbamos juntas a todos lados.

-¿No les costó trabajo la separación? Quiero decir… 6 años, pff… mucho tiempo.- pregunté.

-Pues sí, sí qué fue difícil- me dijo Sophie entrecerrando los ojos. –Aunque Ambry me contrató un niñero…

-Cómo si eso te hubiese molestado- El tono de Ambry sonó a la defensiva.–Jeffrey es una increíble persona.

-Fue estúpido que pensaras que él podría reemplazarte…- le dijo Sophie mirándola seriamente.

-No lo pensé, se lo pedí para que cuidara de ti.

-¡Cómo si eso fuese lo que yo necesitaba!

Bill y yo nos miramos confundidos, ¿En qué momento nos perdimos cuando empezaron a reñir?

-¿Qué necesitabas Sophie? ¿Qué cosa que no te hubiera dado ya antes?- cuestionó Ambry dejando los cubiertos sobre su plato.

-A ti, te necesitaba a ti.-Sophie contestaba y sus labios temblaron ligeramente, cómo cuando un niño pequeño está a punto de hacer un berrinche…

-Yo también me necesitaba a mí.- Contestó Ambry mirándola.

-Eso es estúpido. ¡Tú te tienes a ti!

-Es suficiente- La mano derecha de Ambry afianzaba con fuerza su servilleta sobre la mesa.

-No quiero- Sophie la tomó de la muñeca. –No puedes fingir que todo está bien, no puedes acogerme sólo así porque sí después de 6 años de no vernos, de no hablarnos, de nada, no puedes…

-Yo puedo hacer lo que yo quiera- le dijo Ambry, estaba enfadada, pero su furia era distinta a la que yo conocía…

-No, no puedes- dijo Sophie contundentemente. –No puedes sólo fingir demencia, evitarme, aplazar platicas…

-Ya he dicho que no, mantén la boca cerrada.

-Pero Brissy…

-¡No me llames Brissy!- la interrumpió Ambry tajantemente, el brillo agresivo de sus ojos, (el que yo conocía) le pasó como un rayo sobre las pupilas, seriamente solo estaba esperando el momento en el que tuviera que levantarme detrás de Bill para evitar una riña, pero entonces Ambrosine se levantó sin mirarnos azotando la servilleta en la mesa y salió. Los ánimos ya estaban reducidos a nada del lado de Sophie, y del nuestro, estaba mezclada la sorpresa y la confusión.

-Creo que tal vez debería… debería ir a verla…- insinué.

-Mi hermana te odia Tom- me dijo Sophie de una manera tan cruel que… -Lo siento- se apuró a decir. –Lo siento, lo siento.

-Vale, está bien- Bill se levantó para sentarse junto a ella.

–No, en serio lo lamento Tom, estoy enfadada es sólo eso.

-Bueno, seguro tu impresión no está tan desviada de la realidad…- le dije con pocos ánimos.

-No, no te odia, sólo… sólo creo que le causas dolor.-repuso mirándome a manera de excusa.

-Bueno, eso también suena razonable- le dije. -¿No voy a verla entonces?-pregunté aunque de ante mano eso era algo que iba a hacer de todas maneras.


-No es el mejor momento, está que hecha chispas. ¿Tú y ella..?

-Algo así, hace un mes.- le dije intentando mirar por la puerta que había salido, para ver si la divisaba. Pero nada. Sophie tenía ganas de preguntar, lo podía ver en sus ojos, pero ahora yo ya me encontraba distraído pensando en Ambrosine, invadido de mil y un dudas sobre la relación con su hermana. A pesar de que eran gemelas, yo podía distinguirlas muy bien a las dos, en otra ocasión, habría sido seguramente extraño, pero no era lo mismo para mí ver a Sophie, (quien, aunque físicamente idéntica a Ambry) caía en una ironía con mis sentimientos, reconocía de inmediato a quién le pertenecían, y además... sus aromas eran distintos. Lo único que quería era ir detrás de Ambrosine y curar lo que fuese que le estuviera haciendo daño, lo cuál era un poco difícil, pues ya Sophie me lo había dicho: Yo le causaba uno daño también...

Bill.

-Lamento la escena- se excuso Sophie luego de ver a Tom perdido por completo en sus pensamientos.

-Todo está bien- repetí. –No deberían reñir si tienen tanto tiempo de no verse- me atreví a comentar, y es que con sólo escucharlas me sentí mal, yo no podía, no lograba ni si quiera, imaginarme separado de Tom por 6 años sin ningún tipo de comunicación de por medio, sería como un suicidio o algo parecido.

-Lo sé- dijo suspirando. –Lo sé, he sido muy estúpida, me dejé llevar- aceptó. –Estoy ansiosa por saber de ella, quisiera saber realmente como está.

-¿Conoces a Anny?- le pregunté tras pensarlo un rato. Negó con la cabeza.-Bueno… ella es… la mejor amiga de tu hermana, tal vez podría ayudarte.

-¿Tiene una mej…?- Se quedó callada e hizo una sonrisa de decepción. -¿Ves lo que te digo? ¡No sé prácticamente nada de ella!

-Pues estás hablando con algo así como un… pseudo mejor amigo de tu hermana- Tom interrumpió de pronto. –Lo digo en serio, es que Bill es muy modesto.

Tom, cállate le dije en mi mente, pero ya era tarde, Sophie me miraba plenamente esperanzada.
–Ya… pero no, no la conozco mucho en realidad…

-Pero sabes de ella ¿no? ¿Puedes contarme qué es desde que trabaja con ustedes? ¿Quiénes son sus pretendientes? ¿Tú sabes eso cierto?

-¡Y muchas cosas más Sophie, muchas más!- le dijo Tom animado. –Hace poco se lo llevó a dar un paseo a toda velocidad por Berlín, ¿a que deben ser muy buenos amigos no?

Voy a matarte Thomas, verás lo que es ser un buen amigo. Dije para mis adentros mientras le sonreía a Sophie asintiendo.

-Los dejo, iré a buscarla- Tom se levantó: Hecho su trabajo y ahora que nos tenía a ambos distraídos vio su oportunidad.

-No hagas nada estúpido- dijimos pese a eso Sophie y yo al unisonó.

Tom volteó a vernos enfadoso y se despidió con la mano dejándonos solos, no era mi idea de estar a solas con ella, menos tan rápidamente… pero ahora estaba tomándome la mano, con miles de preguntas que yo podía leer en su mente y no pude resistirme, cada cosa que preguntaba, sí conocía la respuesta, se la daba sin dificultad alguna.



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