Sophie se prepara para ir a desayunar con Bill.
Me levanté y me di una ducha rápida. Elegí un atuendo sencillo, pues, si íbamos a ir de compras caminaríamos por varios lugares, me puse unos jeans claro, una playera, tenis, me sentía cómoda y fresca. Dejé mi cabello suelto, tomé un bolso que hiciera juego, lentes, un gorro, y estaba lista.
Cuando tomé el ascensor me sorprendí al ver a Bill dentro. Su atuendo era similar al mío: Jeans, tenis y playera. Tampoco se había preocupado por el maquillaje, ni el peinado.
-Vaya- le dije sorprendida y sintiendo súbitamente muchas cosas adentro que me hicieron sonreír. Eso a lo que en mis tiempos de adolescente les llamábamos "mariposas en el estómago".
-Ah, creo que llegué a buen momento, no quise bajar sin tí.- me dijo él volteando a mirarme de reojo. –Te ves muy bien.
-Tú también- le dije aun sonriendo entrando al elevador y dejando que las puertas se cerraran para ir a la planta baja. –Creo que el atuendo de ir de compras nos va bien.- bromee.
-La verdad es que a ti te va mejor que a mí- me dijo riendo. –Yo siento que luzco como un desaliñado vagabundo, sólo me falta la barba y listo.
-Qué dices- le dije riendo. –Todo se te ve bien Bill, créeme. Aunque puedo darme cuenta de que prefieres estar arreglado ¿no es cierto?
-No tanto, cómo a ti.-Repuso. –Es una parte del trabajo a la que te acostumbras porque no es tan mala.
-Tienes razón- concedí mientras salíamos del elevador. -También me gusta la ropa.
Nos sonreímos y luego entramos al restaurante del hotel. Una vez que nos dieron una mesa, ambos al mismo tiempo nos quitamos los lentes de nuestras playeras y los dejamos sobre la mesa. Por alguna razón, aquello no me pareció extraño, entre el y yo desde ayer habíamos estado haciendo las mismas cosas al mismo tiempo: Hablar, reír, movernos. Cosas a las que “estábamos acostumbrados” por nuestros hermanos.
Ordenamos algo ligero, y seguimos conversando.
Bill.
-¿Y qué lugar de todos en los que has estado te ha gustado más?-le pregunté intentando encontrar un tema de conversación.
-Hmm, me gustan las islas- respondió. –Pero si hablamos de ciudades, me gusta mucho la mía, Inglaterra es un bonito lugar para vivir.
-Hemos estado en Francia, y pasado por Londres pero sólo rápidamente.- le dije. –Pero también me pareció un bonito lugar. Tom y yo amamos las islas también- sonreí animado. –Son los lugares perfectos para alejarte del mundo.
-Eso mismo pienso- me dijo. –Son relajantes, puedes sentirte completamente libre ahí, la tranquilidad se…
-Respira en el ambiente- terminé su frase y ella asintió sonriendo, me encantaba su sonrisa. Creo que podría quedarme ahí viéndola largo rato sin decir nada, sólo admirando su bella sonrisa.
-Y…- me aclaré la voz. -¿te gustan los animales?
-¡Me encantan!-me dijo animada. -¿has visto a Chablis? ¡Oh es adorable!
Me reí enternecido de verla así. –Tom se la regaló a Ambry- le dije. –Yo escogí sus accesorios.- Agregué- Y ese mismo día nos hicimos del nuestro también.
-¿De verdad?- Sus ojos se iluminaron. –Nosotras cuando éramos pequeñas teníamos tres.
-¿Tres?- repuse. –Excelente, nosotros teníamos uno, y un gato.
-Son increíbles- me dijo. -¿cómo se llamaban?
-Aún se llaman, Scotty nuestro perro, y Kasimir el gato, están con nuestra madre ahora. Tuvimos que dejarlos cuando iniciamos con Tokio Hotel. Y nuestro otro perro, tiene muchos nombres- recordé por los que lo llamaban. –Tom y yo le llamamos Scottex, pero en el estudio le dicen Rucanor y también Puma.
-Oh, igual que a Chablis ¿no?- me dijo riendo. –Es Cherry también.
-Así es.
-Los de nosotras eran 2 perros y una perra. Pero todos murieron de viejos, antes incluso que nuestros padres. Los enterramos en nuestro jardín cuando Ambry y yo teníamos 15.
-Lo siento- me excusé.
-Está bien, tuvieron una buena vida- me dijo sonriendo. – ¿Y Scottex con quién se quedó ahora?
-Lo está cuidando un buen amigo nuestro, su nombre es Andreas.
-Ya veo, seguro los estará extrañando demasiado.
-Yo también lo extraño- le dije. –Regularmente es la única compañía que tenemos Tom y yo en casa. El se sube a dormir conmigo a la cama, lo paseamos de vez en cuando, no podemos salir mucho.
-Me imagino, ¿pero tiene lugar para correr?
-Sí, en el estudio, el jardín es grande, así que él y Chablis se dan espacio para correr.
-Ya veo- tomó un sorbo de su café igual que yo. –Y bueno Bill, dime ¿Qué hacen ustedes aquí?
-Bueno, trabajamos- le dije riendo. –Tenemos un próximo álbum en puerta, será lanzado en unos pocos meses y venimos aquí a grabar algunas canciones.
-Suena interesante, cuéntame más- me pidió.
Y yo me solté a hablar y hablar sobre música, teníamos gustos parecidos, nos gustaban las cosas suaves, nada muy pesado. Le conté sobre los chicos de la banda, de Hagen, Gustav y nuestra larga amistad de tantos años. Luego hablé un poco de CNC y lo que estábamos haciendo con ellos. Un poco de nuestros éxitos pasados, y hasta tarareamos juntos Monsoon.
-¡Sí, sí!- me dijo riendo, tarareando con su voz angelical. –Sonó mucho tiempo, ¿no es cierto? No tenía ni idea, de quién era esa canción.
-Sí, creo que no tenemos tanto éxito como quisiéramos en Reino Unido.- le dije riendo.
-Supongo que de haberlos conocido me hubiera vuelto una fan loca- me contestó riendo. –Su música es mi tipo.- terminó mientras nos levantábamos.
Habían pasado ya casi dos horas y media de estar platicando con ella, me sentía muy a gusto, sentía que podíamos hablar de todo, sin restringir nada. Y reír por ello, incluso de nosotros mismos. Ahora Íbamos por Tom.
-Y ¿tienes novio Sophie?-le pregunté repentinamente. Tanto que me sorprendió a mí la soltura con lo que lo dije, pero ésta vez no me sentí avergonzado.
-No- repuso tranquilamente suspirando. -¿Y tú, tienes una novia?
-No- respondí y por primera vez después de que miles de personas me hicieran esa pregunta me sentí feliz de decir que no.
En el elevador ya solo se escuchaba la música de ambientación, y pese a eso no me parecía un momento incómodo. Los dos nos balanceábamos ligeramente en nuestras puntas y sonreímos. Al sonar la campanilla salimos, parecía como si el silencio hablara entre nosotros. Abrí la puerta de nuestra habitación y la invité a pasar.
-¿Listos?- Tom salió del mini bar y al vernos sonrió.
-Sí- respondimos al unísono.
-Muy bien, ya nos esperan abajo con la camioneta- dijo sin darnos tiempo a pasar y saliendo. Lo seguimos mientras el muy animado ya comenzaba a hablarnos sobre cómo sería todo por la noche.
…
-Me dirijo al estudio- decía Ambry al teléfono caminando por la recepción del hotel con Chablis en brazos, dirigiéndose al estacionamiento.
-¿puedo verte ahí?- Ethan estaba dando vueltas en su habitación, y al mismo tiempo intentaba arreglarse su cabello que se había vuelto muy rebelde.
-No es necesario, solo voy a hablar con Joseph y Martin, para decirles que Tom y Bill están aquí, y darles la noticia de que serás el nuevo vocalista, para que mañana se enlacen con Roth, Patrick y David.
-Vamos- insistió Logan. –Te invito a comer.- Ambrosine salió al estacionamiento, y se topo con Tom, Bill y Sophie ahí.
-Vale- dijo mientras ellos la miraban venir. Bill y Sophie sonrientes, Tom también, pero más tímido. –Te veo en un rato- le dijo y colgó. Del otro lado Ethan hizo una señal de triunfo, no supo cómo logró convencerla tan rápido pero se alegraba.
-¡Chablis!- Bill se acercó a tomar a la eufórica perrita que movía la cola sin parar. –Buen día Ambry- le dijo saludándola. Y luego de mirarse los dos, rieron. Bill y Sophie llevaban un gorro de color negro, y Tom y Ambry uno de color blanco.
-Parece que nos pusimos de acuerdo- le dijo y ella sonrió un poco forzada.
-Sí- les dijo mientras se acercaba al Aston Martin y dejaba su bolso en el asiento. Había una camioneta estacionada justo de frente al auto.
-Iremos de compras, ¿no vienes?-le preguntó Sophie al cabo de un segundo al verla dejar su bolso.
-No, tengo un par de cosas que hacer- le dijo. Apenas y miró a Tom únicamente para dirigirle un cortés saludo de buenos días.
Éste aunque un poco dolido por el rechazo lo contestó. Después de todo eso no sería más que el principio del camino para re conquistarla.
-Lindo auto- le dijo mientras la veía subir.
-Es de Ethan- respondió Ambry bajándose los lentes de sol. –Me lo ha “prestado”.
De Ethan, repitió Tom en su mente hastiado. No podía evitar sentirse celoso.
-Puedes devolvérselo cuando quieras, si quieres podemos ir a rentar alguno…
-No- le contestó Ambry con una cortes sonrisa. Parecía que ambos se habían olvidado de que Sophie y Bill estaban presentes y ahora ellos fingían demencia riéndose de las gracias de Chablis. –No es necesario, pero gracias- terminó.
Tom estaba muriéndose por preguntarle a donde se dirigía, pero supuso que no sería muy astuto de su parte.
-Bueno, entonces, nos veremos en un rato.- le dijo éste haciendo un descomunal esfuerzo.
-Claro- concedió Ambry, Sophie se acercó al auto con Chablis entre los brazos, y la pequeña brincó de inmediato al lado de su dueña
-Sí quieres, puedo acompañarte…- insinuó aunque de ante mano conocía la respuesta.
-No, no es necesario- repuso Ambrosine encendiendo el auto. –Pásenla bien- terminó.
Sophie asintió lentamente y se acercó a donde Bill la esperaba abriendo la puerta de la camioneta para que entrara, así lo hizo, mientras él se despedía con la mano de Ambry, igual que Tom, que subió después de él. En cuanto la camioneta arrancó Ambry pudo salir del estacionamiento, y una vez en la avenida, ambos autos tomaron direcciones distintas.
...
